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OPINIÓN: Las caravanas y el doble discurso

Si bien la realidad de los países expulsores de migrantes en Centroamérica es cruda, debemos entender que en México tenemos problemas propios que son muy profundos, opina Don Porfirio Salinas.

Nota del editor: Don Porfirio Salinas es híbrido de política, iniciativa privada y escenario internacional. Priista orgulloso de “el valor de nuestra estirpe” (Beatriz Paredes dixit); y antagónico al régimen actual, contrario a esta estirpe. Convencido de la política como instrumento de construcción de país, desde cualquier trinchera. Las opiniones expresadas en esta columna son exclusivas del autor.

CIUDAD DE MÉXICO, (ADNPolítico) - Las últimas semanas han sido de especial atención las caravanas de migrantes centroamericanos que buscan llegar a Estados Unidos.

Iniciadas en Honduras, las caravanas suman integrantes de otros países de la región, como Guatemala y El Salvador. No se sabe a ciencia cierta cuántas personas las integran, pero con base en notas periodísticas se puede calcular que en sus dos etapas principales de llegada a México (apenas ayer se reportó la llegada de 2,500), al menos son unos 7,500.

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Tampoco se conoce con certeza el origen real de esta movilización masiva. Centroamérica siempre ha sido una región expulsora de migrantes dadas sus delicadas condiciones políticas, económicas y sociales; pero movilizaciones masivas como las que hoy vemos no eran comunes.

Esto ha generado incluso teorías sobre una posible orquestación desde el territorio trumpeano, para generar revuelo y ganar tracción frente las elecciones intermedias que en unos días se celebrarán en aquel país, buscando debilitar al partido Demócrata.

El tema ha desatado una amplia e intensa discusión pública en México sobre si debe o no permitirse la entrada de estas caravanas masivas a nuestro país, y sobre cómo asegurar y supervisar su tránsito por territorio nacional camino al vecino del norte.

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La discusión ha estado cargada de posturas radicales, desde quienes reclaman firmeza al gobierno en la frontera, hasta quienes exigen completa libertad a los migrantes alegando razones humanitarias.

El tema no es sencillo de abordar y ha evidenciado de manera importante las profundas divisiones sociales que siempre hemos tenido en México. El discurso se ha desarrollado en la intolerancia que tanto caracteriza a los mexicanos, y en nuestra eterna doble moral.

Como en la mayoría de las discusiones nacionales, en esta se aprecian dos importantes bandos con posiciones extremas; pero el común denominador de ambos ha sido el discurso de odio.

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Por un lado, hay un grupo importante que ha recurrido a expresiones de clasismo, discriminación e incluso racismo, usando la frase de “México para los mexicanos” para expresar su rotunda negativa a permitirle la entrada a esos migrantes “pobres”, “sucios” y “peligrosos” a nuestro país.

Estas voces parecieran asumir que en México vivimos en un mundo desarrollado, en el que darle entrada a estos migrantes implicaría reducir los altos niveles de vida y de ingreso de nuestro país, además de atentar contra nuestra raza aria y nuestro abolengo.

Por otro lado, están los grupos que defienden a ultranza la entrada de los migrantes, sin cualquier control migratorio, y que exigen que no solo se les de paso por nuestro país, sino que también se les den condiciones para quedarse aquí y generarles incluso oportunidades laborales.

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Estas voces parecen asumir que en México no vivimos las condiciones críticas que viven los países centroamericanos, y que nosotros no tenemos problemas ni económicos ni sociales ni políticos como los de ellos, y por lo tanto podemos absorber la entrada masiva de migrantes.

Si bien la realidad de los países expulsores de migrantes en Centroamérica es por demás cruda, debemos entender que en México tenemos problemas propios que son estructurales y muy profundos. No podemos entrar a una discusión tan compleja como lo es la de estas caravanas migratoria, sin entender nuestra realidad.

No se escucha de ninguno de estos grupos que tan públicamente se han manifestado sobre el tema, una postura tan pasional y sentida sobre los fenómenos internos que tenemos en nuestro país; problemas que enfrentarán los inmigrantes a su llegada, y que podrían incluso recrudecerse.

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No hay en la discusión pública, por ejemplo, un reconocimiento abierto sobre el grave problema de desplazamiento forzado interno que vive México. El sexenio de Enrique Peña Nieto se encaprichó en desconocer este problema, que hoy se calcula en al menos 300,000 personas que han tenido que dejar sus comunidades por la violencia que vivimos. Ellos también son migrantes, y nadie habla de ellos.

No hay, tampoco, una discusión real sobre el fuerte problema de discriminación, marginación, clasismo y constantes abusos hacia los aproximadamente 50 millones de mexicanos que viven en algún nivel de pobreza, ya sea rural o urbana. Ellos también merecen que defendamos sus derechos humanos.

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De ninguna manera debemos justificar los discursos xenófobos y anti-inmigrantes que portan la bandera de México para los mexicanos. Pero tampoco podemos instalarnos en una postura de total apertura que desconoce la realidad de nuestro país.

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Un asunto tan complejo como el migratorio, con este fenómeno nuevo de movimiento masivos repentinos de personas, obligan a un debate público serio. Por supuesto que debemos garantizar los derechos de los migrantes, pero debe ser con controles y de manera ordenada. Viendo la experiencia reciente de Medio Oriente y Europa, este nuevo fenómeno no terminará pronto y debemos estar preparados.

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Pero aún más importante para México, debemos ser congruentes con nuestras posturas, y trabajar por solucionar nuestros graves problemas. Somos una sociedad profundamente discriminadora e individualista; esto afecta a nuestros propios connacionales, y afectará igual a estos inmigrantes.

Es urgente que los mexicanos trabajemos en construir un México tolerante, incluyente y verdaderamente solidario, con los propios mexicanos y por supuesto con todos los demás. Menos discursos vacíos y más acciones.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Voces

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