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OPINIÓN: La agenda inaplazable para México

Se requiere como nunca un proceso de reconciliación nacional en que las grandes heridas que existen por la polarización electoral sanen, opina Juan Francisco Torres Landa.
El crecimiento de la productividad en México ha sido de los más bajos en América Latina y en comparación a los países que forman parte de la OCDE. (Foto: Archivo)
Grandes retos Entre ellos están la seguridad, la justicia, la educación y la lucha para frenar la corrupción. (Foto: Archivo)

Nota del editor: Juan Francisco Torres Landa R. es Secretario General del Consejo de México Unido Contra la Delincuencia. Síguelo en Twitter como @JuanFTorresLand . Las opiniones expresadas en esta columna son exclusivas del autor.

(ADNPolítico) – Hemos concluido uno de los procesos electorales más complejos de la historia moderna de nuestro país. Ahora viene el trabajo de fondo. Quien ganó debe enfrentar la realidad que nos ocupa y no puede ser ignorada. Las promesas de campaña son una cosa, lo que el país requiere con urgencia rebasa por mucho el léxico de promoción política.

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El país se encuentra en una encrucijada que no admite demora alguna de varios temas que están al rojo vivo. Los conceptos etéreos y genéricos de la campaña ahora requieren aterrizaje puntual. Para lograrlo hay cuestiones que requieren atención inmediata y profunda, las cuales describimos a continuación.

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1. Seguridad

El Estado no tiene justificación alguna si no es capaz de brindar seguridad a sus ciudadanos. En este terreno está quizá la falla más importante del país que amenaza su existencia misma. Para rescatarnos del hoyo en que nos encontramos actualmente, debemos atrevernos a finalmente: (a) eliminar la política de prohibición de drogas que solamente ha empoderado a la delincuencia organizada y que con el cambio podremos enfrentarlos con inteligencia y sustrayendo su principal fuente de financiamiento y fortaleza económica (que hoy los tiene ya diversificados en todo tipo de actividades ilícitas y de corrupción amplia); (b) pagar bien, capacitar y organizar a las policías en el país para que sean los fieles guardianes del orden y paz; y (c) abrogando la Ley de Seguridad Interior para, a su vez, regresar paulatinamente a las fuerzas armadas a los cuarteles y pacificar al país.

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2. Justicia

Tener una Fiscalía General de la República que sea autónoma, independiente y renovada es fundamental. No podemos seguir con una institución que responda a los intereses del gobernante en turno. La exigencia ciudadana es por una “Fiscalía Que Sirva”. Requerimos, así, una institución que no sea un refrito de la actual PGR, sino una que nazca impoluta y con capacidades plenas. Eliminar una impunidad que ronda los 90% porcientos en todo el país es una cuestión de infinita importancia y trascendencia.

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3. Educación

Un país democrático, libre y justo requiere tener un sistema educativo que genere oportunidades a toda persona que quiera superarse y así fortalecer un sistema meritocrático en cuanto a ingresos se refiere. El punto fundamental es que sea la calidad y no la cantidad la que se privilegie. Por ello, la reforma educativa debe fortalecerse en cuanto a dar cada vez mejores capacidades para que las nuevas generaciones de estudiantes tengan las mismas cualidades de los países con los que competimos en un mundo globalizado.

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4. Lucha Anti-Corrupción

Traemos arrastrando las designaciones pendientes del Fiscal Anti-Corrupción y los Magistrados Especializados. No se puede hablar de un sistema que funcione si no hay quien ejecute. Queda claro que los actuales dirigentes no se interesaron por el pleno funcionamiento del Sistema Nacional Anti-Corrupción (muy probablemente por instinto de preservación y confesión de sus pecados). Junto con la Fiscalía General de la República hay que impulsar todos estos pasos, si realmente queremos abatir la corrupción.

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5. Infraestructura

Contrario a lo que podría parecer, en el actual sexenio se cayó a los niveles más bajos de inversión en obra pública. Los abusos y la corrupción erosionaron lo que se debe hacer en función de las instalaciones que el país requiere. Hay que retomar esas tareas para no perder el impulso en materia de movilidad, interconexión, transporte y logística. Evidentemente, el completar el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México es prioritario (independientemente de que se revise si hay alguna anormalidad en alguna parte de su contratación).

6. Crecimiento económico

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Enorme responsabilidad representa el poner al país a generar las oportunidades para crecer y así dar oportunidades a todos los jóvenes y personas en edad de trabajo. Es urgente generar la certidumbre que permita inversiones continuas y de largo plazo. En este sentido, la reforma energética es crítica para apuntalar no solamente la industria, sino hacer que a los inversionistas extranjeros se les haga ver que nuestro país es un destino natural y deseable para estar. Dar esa pauta de estabilidad es fundamental para que los ingresos crezcan y las diferencias se hagan menores. Dádivas y subsidios no. Trabajo y oportunidades sí.

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7. Pesos y contrapesos

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Para que todo lo anterior funcione es menester que existan los mecanismos que permiten acotar a quienes pretendan abusar de sus facultades. Organismos constitucionalmente autónomos, Banco de México, Congreso de la Unión, Poder Judicial, etc., son algunos de los sistemas y controles que deben funcionar adecuadamente. La prensa, medios y redes sociales también juegan un papel fundamental en su parte de análisis y críticas. Respetar a estas instituciones y hacer lo propio con una garantía plena de libertad de expresión y asociación para la sociedad en su conjunto es innegable y piedra angular en un país libre y democrático. Ninguna censura o límite es permisible.

OPINIÓN: La última alternancia

Todo lo anterior requiere como nunca un proceso de reconciliación nacional en que las grandes heridas que existen por la polarización electoral sanen. Las innegables y dolorosas diferencias que existen en los niveles de vida de una buena parte de la población son el recordatorio más claro de la necesidad de homologar las condiciones de seguridad, justicia, educación, trabajo y salud. En realidad, es en esos rubros en los que toda tarea y política pública debe concentrarse. El resto son cuestiones no prioritarias.

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nullTambién hacer hincapié en que la apuesta debe ser sin duda la de fortalecer instituciones y el Estado de Derecho. No es lógico pensar que, a través de dotes individuales los grandes vicios de la nación se corregirán. No existe tal cosa como magia. Para llegar al mejor momento debemos enaltecer nuestro andamiaje legal y no confiar simplemente en talentos individuales.

Esta es la agenda nacional que no puede sino atenderse. Los enormes vacíos y la carente inmovilidad social nos impulsan hacia retos formidables. Veamos todos a exigir para que nadie olvide las prioridades que no obedecen a colores o visiones políticas. Requerimos concentración y que el periodo de ahora al ingreso del nuevo Congreso y luego del nuevo presidente sea uno de preparación para ejecutar las nuevas decisiones y no perder el tiempo cuando ya tengan las riendas del país quienes han sido electos ayer.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Voces

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