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OPINIÓN. Segundo debate, el turibús de los lugares comunes

Sea quien sea el siguiente presidente de México, la estrategia para negociar la relación bilateral con Estados Unidos es un reto que no tiene respuestas sencillas, apunta Luis Mauricio Torres.

Nota del editor: Luis Mauricio Torres Alcocer ( @M auAlcocer ) es Investigador del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO). Síguelos en su página y redes sociales: Twitter y Facebook . Las opiniones expresadas en esta columna son exclusivas del autor.

(ADNPolítico) – El segundo debate presidencial de este proceso electoral se centró en el rol de México en el mundo. Uno de los tres temas centrales de la noche fue el de comercio exterior e inversión. Los cuatro candidatos participantes tuvieron la oportunidad de expresar y contrastar sus opiniones y propuestas alrededor de la política económica y comercial que debe seguir nuestro país el próximo sexenio. Sin embargo, las posturas de los candidatos fueron más bien un ejercicio de turismo por lugares comunes.

OPINIÓN. Segundo debate: la realidad que se esconde detrás del discurso

Queda claro que el contexto de comercio e inversión internacional actual es complejo. Ante la incertidumbre derivada de las posiciones proteccionistas de la Administración de Donald Trump y las constantes amenazas de abandonar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), es necesario establecer una estrategia para México con el objetivo de defender sus intereses comerciales.

Pero es más fácil decirlo que hacerlo, y no existe una estrategia clara que ayude a mitigar este riesgo: desde la exigencia de respeto a México (pasando por la confrontación), hasta concentrarse en el mercado interno, todas estas propuestas tienen deficiencias.

OPINIÓN: Segundo debate... ¿a quién le creemos?

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El primer lugar común que visitaron los candidatos fue el tema de diversificar exportaciones para reducir la dependencia comercial que México tiene con Estados Unidos. Esto no es sorpresa. Estados Unidos representa el 80% de las exportaciones mexicanas, lo que obliga a los candidatos a hablar sobre diversificación, sin embargo, lograrlo no es sencillo.

Por un lado, el enorme tamaño de la economía de nuestro vecino del norte y su posición como el mercado de consumidores más grande del mundo, es un imán para un país manufacturero como el nuestro. Por el otro, detonar intercambio comercial con otros países no es tarea fácil. De hecho, México es uno de los países con más apertura y más tratados comerciales, lo que representa una ventaja pero no es el factor decisivo para mover nuestro mercado de exportación a otras latitudes.

OPINIÓN: El segundo debate no ha definido la elección y tendrá poco impacto

Probablemente, una política pública para diversificar socios comerciales deba empezar por la diversificación, primero de las importaciones hacia México y luego de los sectores económicos. Un ejemplo es el conjunto de estados en el Bajío y el norte del país que han encontrado en las exportaciones manufactureras una manera de insertarse en las cadenas de valor en la región. Estas entidades se han beneficiado enormemente de esta integración con el exterior.

En contraste, entidades como Chiapas, Campeche, Tabasco, Oaxaca o Guerrero no han logrado lo mismo debido, en parte, a la baja complejidad de sectores e industrias que se desarrollan ahí. Diversificar sectores en estos lugares les dará el potencial de especializarse en productos de exportación que demandan otros socios comerciales del país. Por desgracia, el proceso es lento y el Gobierno no siempre es efectivo en este objetivo.

nullLa segunda parada del turibús de los lugares comunes fue el fortalecimiento del mercado interno y la autosuficiencia. Buscar incrementar la capacidad de consumo y producción en México es un objetivo positivo. Sin embargo, es posible que seguir esta estrategia no sea suficiente para compensar los impactos negativos de una posible salida de los Estados Unidos del acuerdo comercial con sus vecinos.

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Como se menciona en el punto anterior, en la República Mexicana hay estados que están profundamente integrados con las cadenas de valor y que se han convertido en entidades exportadoras especializadas en el comercio de la región. En el corto plazo, la incertidumbre sobre el TLCAN podría impactar considerablemente a los estados exportadores, los cuales también crecen de manera más rápida y que han generado empleos bien remunerados. Un golpe a esas entidades tendría efectos difíciles de superar en el futuro próximo.

OPINIÓN: Un debate de poca calidad, más de acusaciones que de propuestas

Por otra parte, una política de autosuficiencia no es en absoluto compatible con una de apertura comercial. Impulsar una sustitución de importaciones por producción nacional no sería necesariamente positivo para los consumidores mexicanos ni para Estados Unidos, que busca disminuir el déficit comercial con nuestra nación.

nullComo bien lo apuntó León Krauze, esta serie de políticas proteccionistas y en busca de la autosuficiencia tiene todo el potencial de detonar una guerra comercial, con represalias a productos mexicanos, que de nuevo pondría en riesgo a un sector importante de los productores que viven del mercado estadounidense.

OPINIÓN: Segundo debate, ¿quién ganó en la sangrienta batalla?

Durante el periodo de maduración de una política de diversificación y de impulso del mercado interno no queda de otra que negociar. Los estados que más exportan productos a México, como Arizona o Texas y sus representantes, deberían ser aliados fundamentales en una estrategia de cabildeo mexicano en el Congreso de Estados Unidos. Además, negociar el TLCAN con todos los esquemas de cooperación transfronteriza sobre la mesa daría puntos de apoyo al Gobierno mexicano frente a la hostilidad de los negociadores de Estados Unidos.

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Sea quien sea el siguiente presidente de México, la estrategia para negociar la relación bilateral con Estados Unidos es un reto que no tiene respuestas sencillas. Lo más importante será encabezar un equipo multidisciplinario con más ases bajo la manga que frases populares.

OPINIÓN: Diagnóstico, credibilidad y propuestas en el segundo debate

Este debate nos ha dejado claro que no hay respuestas cortas y frontales, y desgraciadamente tampoco se ve que haya estrategias para enfrentar los riesgos para el comercio exterior en México.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Voces

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