#Crónica: El aplausómetro de los banqueros tiene un ganador y es...

En la 81 Convención Nacional Bancaria quedó claro quién es el candidato que tiene las simpatías del sector financiero.
Presidenciables  Si la elección del 1 de julio se decidiera a partir de un aplausómetro instalado en la Convención Bancaria ya habría ganador.  (Foto: INE)
ACAPULCO (ADNPolítico) -

No es coincidencia que en Acapulco José Antonio Meade se mueva como pez en el agua, al menos en esta ocasión.

Apenas el conductor menciona su nombre, los asistentes estallan en aplausos, se ponen de pie, hay quienes levantan las manos de manera eufórica. Lo están esperando.

Si la elección del 1 de julio se decidiera a partir de un aplausómetro instalado en esta sala, sin duda el ganador sería el candidato de la alianza liderada por el PRI.

Les habla con familiaridad, incluso busca una foto para recordarles que ha estado con ellos en otros momentos.

"No es lo mismo los tres mosqueteros que 20 años después", bromea.

La mayoría de los asistentes aprueba cada uno de sus planteamientos. Se escuchan comentarios y risas cuando en la pantalla aparece el rostro de Juana Cuevas con el mensaje "vas bien".

Meade continúa y habla de los retos del Estado de derecho en México, de que es necesario mejorarlo para "dar mayor esperanza de vida y mayores ingresos" a los mexicanos. De vez en cuando se refiere a sus opositores. Dice que el de Por México al Frente no tiene una ruta definida, mientras que el de Morena es un retorno al pasado.

No se detiene mucho en ellos, da sus propuestas, da números y con cada intervención vienen los aplausos, al menos cinco interrupciones a lo largo de su ponencia. Luego vienen las preguntas. El moderador le reconoce su trayectoria pero le cuestiona sobre el partido que lo postula.

"Ningún partido tiene el monopolio ni de la virtud, ni de la falta de virtud y los que vamos a contender somos candidatos y el candidato que va a contender soy yo y en materia de trayectoria de vida sin ninguna ambigüedad, soy quién con más claridad puede voltear a ver, no solamente a la ciudadanía, a mi esposa y a mis hijos y decir que he sido honorable".

Reconoce la mancha de la corrupción en el servicio público, ofrece poner al centro de su política el combate a la corrupción, propone un Ministerio Público autónomo que esté por encima del presidente.

"Lo que México necesita es un presidente que reconozca que el Ministerio Público está por arriba de él, que el ministerio público lo puede llamar a cuentas", dice.

Y cuando al fin es momento de que termine su intervención una vez más los aplausos llenan el salón. Los banqueros tienen un elegido.

"Ya sabes quién" no salió de la cabeza de Anaya

Y después de la ola de aplausos, sigue Ricardo Anaya, de Por México al Frente, quien a lo largo de su exposición tiene presente a Andrés Manuel López Obrador, a quien se refiere en más de una ocasión como "ya sabes quién".

Después de una falla técnica para hacer su presentación, Anaya apuesta por referirse al tabasqueño para arrancar una risa de los banqueros.

“Yo creo que los bancos no son clubes de ‘fifis’ como dice ya saben quién”, comentario que surte el efecto deseado, pues las risas y los aplausos no se hacen esperar.

Otra aparición más directa en el discurso del candidato presidencial de la coalición PAN-PRD-MC surge al referirse al proyecto de inversión que planteó López Obrador para mejorar la productividad de las refinerías existentes en ochos meses con fondos públicos sin socios privados.

"Las seis refinerías que este señor está proponiendo construir, valen 700 mil millones de pesos", dice Anaya.

El candidato detalla que cuando terminen de construir las refinerías propuestas por López Obrador en 2024, el consumo de gasolina caerá.

“Es un disparate, lo que tenemos que hacer es por apostar energías limpias y renovables”, suelta Anaya.

En dos ocasiones más, pero de manera indirecta Anaya, se refiere al candidato de Morena.

Primero, en una anécdota sobre el uso de vehículos autónomos en su viaje a las oficinas de Otto, una empresa de Uber.

“Sí, da miedito porque van hechos la mocha los tráileres, se va manejando solo. Decía alguien que se siente más o menos como si te dijeran que va a ganar las elecciones 'ya sabes quién'", suelta y de nuevo arranca las risas de los presentes.

Luego, una vez más, habla del candidato de Morena.

"No falta el que quiere seguir a la antigüita, como 'ya sabes quién”, que van a escuchar al ratito ustedes; ese seguro andaría todavía ahí en su carreta".

En medio de las referencias hacia su opositor de Morena, Anaya presume su amor por la tecnología, algo que intenta transmitir a los banqueros.

Su discurso también apunta a otros temas como la corrupción, explicar el conflicto con la PGR y criticar la situación actual del país. Al cerrar su participación le aplauden, pero nadie se pone de pie.

López Obrador, una vez más frente a los banqueros

"Por el bien de todos, primero los pobres", cierra su exposición Andrés Manuel López Obrador antes de pasar a la sesión de preguntas y respuestas. Es el eslogan de su campaña de 2006 que resuena en la sala entre aplausos.

En aquel proceso electoral, el candidato de Morena, quien todavía militaba en el PRD, no acudió a la Convención. Dejó pasar la oportunidad de presentar sus propuestas al sector bancario, uno de los más decisivos en México.

Después de 2006 aprendió la lección. Hace seis años se presentó ante ellos y les habló de la corrupción y del gasto excesivo en el gobierno.

En esta ocasión el discurso es similar con propuestas orientadas a acabar con la deshonestidad y a implementar la austeridad republicana para ahorrar miles de millones de pesos que él asegura se roban los políticos corruptos.

"Enfrentar la corrupción significa también liberar fondos para el desarrollo", dice.

Se le ve serio, pero asegura que está "bien y de buenas". Sólo cuando menciona que hay funcionarios que tienen pensiones que "no tiene ni Obrama" o que no "habla de corrido" causa risas entre los asistentes.

A pesar de ello, todos lo escuchan. Nadie abandona la sala. Algunos comentan que es el mismo discurso, que no hay nada nuevo. En las aguas de los banqueros, López Obrador no es el pez que es Meade.

Aún así, él les pide su confianza.

"Les digo que no vamos a afectar a la banca en nada, que tengan confianza; que se requiere de una banca fuerte en el país", promete.

Y cuando casi llega el fin de las preguntas que le hace Leonardo Curzio, el candidato por tercera ocasión advierte que aunque no sea un proceso limpio, él se irá a su rancho en Palenque Chiapas, pero advierte “a ver quién va a amarrar al tigre, ya no voy a estar yo deteniendo al tigre”.

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