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Crónica:"¡Déjenme pasar!, ¡Acá viene Marcelo!"

El exjefe de gobierno capitalino es presentado por López Obrador como pieza clave en la "tarea decisiva" de operar la estrategia de Morena para defender el voto e impedir un posible fraude.
Reencuentro
Reencuentro Ebrard vuelve a respaldar las aspiraciones presidenciales de López Obrador, esta vez, de manera más activa.

La expectación por el regreso de Marcelo Ebrard a la política mexicana es tal que no caben en el salón todos los invitados y reporteros que han acudido a presenciar el anuncio de que Andrés Manuel López Obrador lo incorporará a su campaña.

Minutos antes de las cinco de la tarde del jueves, se ha formado un tapón en la entrada; los asistentes desesperan porque no quieren perderse los discursos ni la oportunidad de tomar fotografías del suceso. Entre empujones, el propio Ebrard lucha por entrar.

"Dejen pasar al licenciado Marcelo Ebrard", dice la presidenta nacional de Morena, Yeidckol Polevnsky, también concentrada en poder pasar.

Bertha Elena Luján y Ricardo Monreal —quienes serán presentados como coordinadores de circunscripción , igual que Ebrard— son víctimas de la misma aglomeración que rebasa al salón del Hotel Radisson Perisur, sede de la convocatoria.

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Ovacionado en Morena

Los lugares reservados para invitados —a los que se cuelan algunos periodistas— se llenan a cuentagotas, mientras López Obrador ya está en el podio, listo para realizar el "anuncio importante" para el que llamó a la prensa un día antes. Aunque la invitación no mencionaba en qué consistiría el aviso, desde la tarde del miércoles los morenistas empezaron a filtrar los nombres de Ebrard y de Monreal, por lo que los portales de política y los periódicos de la mañana se llenaron con la información.

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Entre los asistentes están Ifigenia Martínez, fundadora del PRD; morenistas como John Ackerman, Rocío Nahle, Manuel Bartlett, Miguel Torruco, Martí Batres y Horacio Duarte; los líderes del PT y del PES, y políticos cercanos a Ebrard como Mario Delgado, Vidal Llerenas y Agustín Guerrero.

Los invitados no terminan de tomar sus lugares cuando López Obrador empieza a leer un par de cuartillas con su discurso —el discurso de hace años—: la "mafia del poder", dice el tabasqueño, perfila desde ya "robarse" la elección del 1 de julio, por lo que Morena armó un escuadrón de defensa del voto. Un escuadrón de "cazamapaches".

nullEn el presidio, Polevnsky y la coordinadora de la campaña de López Obrador, Tatiana Clouthier , aguardan a que el candidato nombre a los operadores de circunscripción para que éstos suban y ocupen una silla a su lado. El primero es Ebrard, a quien toca el noroeste: Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Durango, Jalisco, Nayarit, Sinaloa y Sonora.

Entre aplausos, el exjefe de gobierno sube, sonríe y saluda con un ademán a su predecesor en el Antiguo Palacio del Ayuntamiento. Polevnsky le suelta algunas palabras y señala hacia donde está López Obrador —a su derecha—, pero Ebrard ya está en proceso de tomar asiento. Ante la insistencia de la dirigente, se levanta y va a saludar al tabasqueño: intercambian un abrazo y tres palmadas en la espalda y posan para la foto, mientras los aplausos suben de intensidad y son acompañados de vítores. Ebrard deja ver su pulgar izquierdo y López Obrador eleva el apretón de manos que se da con su compañero político para que quede clara la señal de unidad. Ebrard no regresa al lado de Yeidckol, sino que ocupa la primera silla junto al presidenciable.

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Unidad
El aspirante presidencial y su sucesor como jefe de gobierno han trabajado juntos durante años.

El fin del exilio

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Ya frente al auditorio, Ebrard reconoce y saluda a otros actores políticos, con quienes se reencuentra ahora al abrigo de Morena, luego de poner fin al exilio en el que se mantuvo tras las elecciones de 2012 y su fallido intento de regreso en las de 2015.

Ebrard intentó ser el candidato presidencial de la izquierda hace seis años, pero perdió en una encuesta frente a López Obrador, y decidió alinearse y aceptar ser propuesto como secretario de Gobernación en el gabinete planteado por AMLO. Incluso, salió en los spots .

Pero luego del fracaso electoral, vino la pesadilla para el exmandatario capitalino. La administración de su sucesor, Miguel Ángel Mancera —quien había crecido políticamente al amparo de la carrera de Ebrard—, emprendió investigaciones por presuntos actos de corrupción en la construcción de la mayor obra de infraestructura del sexenio ebrardista: la Línea 12 del Metro , por lo que el nombre de su predecesor comenzó a asociarse con las fallas que provocaron la suspensión del servicio por más de año y medio.

La Línea 12 no fue lo único que salió de circulación. Tras ofrecer entrevistas y comparecer ante diputados para explicar los procesos y defender su inocencia, y aunque nunca fue formalmente acusado, Ebrard optó por irse a Francia —país del que tiene ascendencia familiar—. Antes de marcharse, trató de ser diputado federal por sus antiguos aliados de MC —ahora en el bando rival, respaldando la candidatura presidencial del panista Ricardo Anaya—, pero el Tribunal Electoral revocó su candidatura porque al mismo tiempo intentó llegar a San Lázaro por el PRD, al cual a esas alturas ya había renunciado.

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A la sombra de AMLO

Ebrard no regresó a los reflectores mexicanos —pero sí a los estadounidenses, donde colaboró con la campaña del exalcalde de Los Angeles Antonio Villaraigosa para gobernador de California— hasta este jueves, de nuevo para respaldar la campaña de López Obrador, aunque ahora con un papel más activo.

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Tras el anuncio, ambos políticos platican unos minutos y acceden a un par de selfies con algunos invitados que se les acercan. Después están listos para retirarse, pero aún falta una última etapa: el reencuentro con la prensa.

Charla
Ambos políticos intercambiaron palabras tras el anuncio.

López Obrador es el primero en atender a los reporteros, con quienes habla por casi 10 minutos, para dar paso a Ebrard. "Déjenme pasar!, ¡Acá viene Marcelo!", bromea.

Ebrard declina hablar con la prensa al mismo tiempo que López Obrador, y pide esperar a que éste termine. En tanto, de la mano de su esposa, Rosalinda Bueso, bromea con algunos fotógrafos apostados en la salida del salón, a quienes con una sonrisa llama a portarse bien cuando le piden un mensaje para Mancera.

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En poco más de tres minutos, se dice "muy contento", "encantadísimo de estar en la ciudad", y responde a cuestionamientos sobre la Línea 12 del Metro, su relación con Mancera y su exilio.

"No está pendiente nada", dice sobre las irregularidades que descarrilaron la Línea Dorada.

"Él es la opción de cambio hoy en México, no hay otra opción de cambio (...) Hoy la representación de la izquierda es la coalición que encabeza Andrés Manuel López Obrador; el jefe de gobierno está en la coalición de la derecha, porque el PAN es de derecha", indica.

"La tarea decisiva es ésta", comenta sobre su labor de cuidar el voto, y recuerda las campañas de 2006 y 2012.

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"Debo aclararles que estuve viniendo y no he estado, como se piensa, fuera dos años. Yo salí de México porque no me permitieron siquiera ser candidato a diputado suplente; no por otra razón. Siempre he estado defendiendo todos mis actos de gobierno, no tengo de qué avergonzarme, por eso estoy aquí", recapitula.

¿En algún momento se sintió perseguido? "¡Uy! Ustedes dirán. Las evidencias… Yo soy de los pocos políticos mexicanos que han tenido fuego amigo y fuego enemigo al mismo tiempo. Y aquí estamos", contesta.

A la salida, Ebrard aún saluda, se toma fotos y platica. Es el primero de los numerosos encuentros con ciudadanos que previsiblemente sostendrá en los próximos meses. El exjefe de gobierno está de vuelta para otra batalla, una en la que su bando lleva la ventaja, pero todavía debe recorrer un largo tramo para alcanzar la meta.

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