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El regreso de centroamericanos genera preocupación en el norte de México

Autoridades y organizaciones civiles de la frontera temen verse rebasadas por el retorno de migrantes que esperarían en México respuesta a sus solicitudes de asilo en EU.
Migrantes
Paso fronterizo. La ciudad de Tijuana, en Baja California, es uno de los cruces fronterizos más concurridos de México.

TIJUANA, Baja California (Reuters).- Mientras Estados Unidos planea extender su programa para que migrantes centroamericanos sean devueltos a México en espera de respuesta a su solicitud de asilo, activistas y funcionarios temen que la medida pueda desbordar las fronteras durante un proceso que podría demorar meses.

A fines de enero, como parte de una inédita estrategia del presidente Donald Trump, EU comenzó a devolver a decenas de centroamericanos a México a través de la ciudad de Tijuana, en un intento de frenar la llegada de migrantes en busca de asilo.

El viernes, un funcionario estadounidense dijo que varias agencias gubernamentales se reunieron para discutir la ampliación de la política a más ciudades fronterizas, a pesar de que grupos de derecha han demandado al gobierno de Trump cancelar el programa que, aseguran, infringe la ley.

Conoce más: A cambio de fondos para el muro, Trump ofrece protección a migrantes

El funcionario, que habló bajo condición de anonimato, señaló que el programa probablemente se ampliará en las próximas semanas, y agregó que una opción es la frontera entre El Paso, Texas, y Ciudad Juárez, Chihuahua, que registró un aumento en la llegada de migrantes este año.

En espera de conocer el próximo destino de los centroamericanos, muchos de los cuales llegaron en caravanas en 2018, representantes de organizaciones civiles que ayudan a migrantes aseguran que no están preparados para retornos masivos.

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El calvario continúa

Yanira Esmeralda Chávez, una salvadoreña dedicada a la venta de frutas en su país, quien fue retornada por Tijuana junto con su familia, dijo estar preocupada, pues tendrá que esperar hasta finales de mes su primera audiencia de asilo con autoridades de EU.

"Pensé que este calvario había terminado", se lamentó. Chávez huyó de su casa en 2018 tras recibir amenazas de muerte por negarse a entregar a su hijo de 11 años a las filas de un grupo delictivo.

"No tengo a donde ir ni dinero para mí ni para mis hijos. Tengo miedo de estar en México, el crimen aquí es como en mi casa", dijo la mujer, quien se encuentra en un refugio de Tijuana con sus tres hijos.

Críticos del sistema de asilo aseguran que la larga espera en México podría reducir el número de solicitudes del trámite que tradicionalmente se desarrollaba en EU, donde los solicitantes aguardaban con familiares en ese país.

El director del Instituto Nacional de Migración mexicano (INM), Tonatiuh Guillén, reconoció que las ciudades fronterizas del país tendrían dificultades para cuidar a los solicitantes que, tras una larga espera, quedan vulnerables.

"Si aumentara sí habría dificultades serias, sobre todo desde la perspectiva de albergues, porque las ciudades fronterizas ya están saturadas en ese aspecto", dijo.

Autoridades de Ciudad Juárez dijeron el 19 de febrero que funcionarios de EU les notificaron que un promedio de 10 solicitantes de asilo por día serían devueltos por esa frontera, comenzando en dos semanas, y que se esperaba que permanecieran allí por tres o cuatro meses.

Lee: México abre las puertas a migrantes que pidan asilo en EU; no hay capacidad: INM

El viernes, el INM informó en un comunicado que había cerrado las estaciones migratorias de Morelia, Acapulco, Nogales, Tuxpan y Reynosa porque no estaban en buenas condiciones.

Autoridades locales y consulares de ambos países se reunieron más temprano en El Paso para discutir sobre posibles nuevos regresos de centroamericanos.

"En la reunión se cuestionó a las autoridades de EU con qué recursos se haría frente a estos posibles nuevos retornos", dijo Rogelio Pinal, director de Derechos Humanos de Ciudad Juárez, quien aseguró que las pláticas continuarán.

Problemas en Tijuana

Hasta el momento, el proyecto piloto no ha disminuido los casos de asilo.

"El gobierno mexicano no está considerando esta gran problemática que en los albergues ahora tenemos que enfrentar (...) se lavan las manos al decir que centroamericanos pueden entrar a México, pero nada más", dijo Salomé Lima, colaboradora del albergue Madre Asunta.

La trabajadora social señaló que alrededor de 700 mexicanos son deportados cada semana a esa ciudad, muchos de los cuales se quedan por periodos cortos en refugios sin fines de lucro antes de seguir. Los centroamericanos que esperan audiencias de asilo necesitarán alojamiento por periodos mucho más largos.

Lima dijo que esperaba que Madre Asunta ofreciera refugio a los retornados solo hasta su primera audiencia de inmigración, que en el caso de las primeras familias sería aproximadamente seis semanas después de que fueron regresadas a México, a mediados de febrero.

El gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador recortó este año unos 55 millones de dólares que eran destinados a organizaciones de migrantes que por años se han hecho cargo de estas tareas, como parte de un cambio en su política de financiamiento a organizaciones civiles.

"El gobierno federal decidió desafortunadamente cortar estos fondos en el peor momento de esta crisis", dijo José Moreno, presidente de la Coalición de Migrantes en Baja California, donde hasta ahora unos 150 migrantes centroamericanos han sido retornados.

Conoce más: Con Peña Nieto, México expulsó a más migrantes que EU

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