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El gobierno de Peña también valoró vender el avión presidencial

Documentos del gobierno federal indican que Banobras valoró, en 2015, la venta del TP01 antes de que aterrizara en México, en el marco de un recorte presupuestal.
El avión TP01
El avión TP01 La entrega del avión presidencial tardó tres años debido a que se encargó un diseño "hecho a medida" por el gobierno de México. (Foto: ADNPolítico)

El gobierno del presidente Enrique Peña Nieto consideró la venta del avión presidencial en 2015, cuando todavía no aterrizaba en la Ciudad de México.

Un documento oficial fechado el 15 de diciembre de 2015 –cuyo contenido solo fue válido en esa fecha de expedición– revela que la actual administración de Peña Nieto consultó a especialistas sobre la factibilidad de vender el avión presidencial, en medio de un recorte al gasto del gobierno federal.

La recomendación de la empresa Ascend, que fue contratada por Banobras, fue no vender la aeronave y utilizarla para la actividad presidencial.

El gobierno mexicano recibió el avión en febrero de 2016 en medio de la polémica por su adquisición y las remodelaciones que se le hicieron.

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El principal transporte presidencial de toda la flotilla (TP-01) fue encargado a la empresa Boeing a finales de la administración de Felipe Calderón Hinojosa por un costo de 6,983 millones de pesos a pagar en 15 años.

La venta del Boeing Dreamliner 787 ha sido una de las promesas de Andrés Manuel López Obrador incluso desde antes de ser oficialmente candidato de Morena a la Presidencia de la República. Este martes dijo que en caso de ganar la elección del próximo domingo 1 de julio hará una encuesta a la población para decidir si la aeronave se vende o no.

La venta
Un hombre cercano al hoy canciller Luis Videgaray, entonces secretario de Hacienda, era titular de Banobras cuando se encargó la valoración.

En la Torre de Control del aeropuerto de la Ciudad de México, el avión tiene la clave "Alpha-Papa", con la que se redirige el tráfico aéreo a fin de que tenga prioridad. El gobierno federal mantiene una campaña publicitaria en la terminal aérea, en la que indica a los ciudadanos que las operaciones del TP-01 no han incidido en las operaciones de las aerolíneas, que a menudo ponen esa justificación para los retrasos de los vuelos.

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El Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras), dirigido entonces por Abraham Zamora Torres, un hombre muy cercano al hoy canciller Luis Videgaray y actual jefe de su oficina, encargó a la empresa Ascend el estudio de viabilidad para la venta del avión presidencial José María Morelos, principalmente porque en Banobras no había expertos en el tema.

Banobras es una institución financiera que solo ha actuado como intermediario financiero y no tiene ningún conocimiento del mercado de aeronaves y, por lo tanto, requiere los servicios de Ascend, una compañía consultora especializada en este campo, para apoyarlos con un estudio de factibilidad de mercado”, refiere el estudio de la empresa, que detalla que el contenido del informe solo es válido en su fecha de expedición (15 de diciembre de 2015).

El estudio fue requerido en el marco de un recorte presupuestal que solicitó la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) a todas las dependencias federales.

A la empresa se le encargó un análisis sobre el mercado de los “bizliners”, como se les conoce a estos aviones de negocios, y un comentario más amplio sobre las alternativas de adquirir otra aeronave.

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Valoración
Banobras encargó el informe para conocer cuánto se podría recuperar con la compra del avión oficial.

'No lo tiene ni Obama'

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Ascend afirma que los 'bizliners' son muy difíciles de vender, ya que se trata de un mercado muy restringido, sobre todo porque los interiores son personalizados y es necesario encontrar un “espacio” para estas modificaciones una vez encontrado el cliente.

El TP01 mexicano, por ejemplo, lleva escudos nacionales y otros motivos.

Además, el Boeing 787 que mandó a hacer el gobierno mexicano no se parece a otros aviones de ese mismo fabricante, sino que es un modelo especial.

“Este avión específico es de los primeros en la línea de producción (número de Línea: LN-6), además de ser una ex-aeronave de Boeing para vuelos de prueba. Esto se traduce en que tiene un mercado más limitado, ya que muchas aerolíneas con flotillas de Boeing 787 existentes no estarían interesadas en incluir este ejemplar 'atípico' a sus flotillas. Hay más posibilidades de vender a un operador de una sola aeronave, pero éste sería un mercado extremadamente limitado”, dice el informe encargado por Banobras.

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Al menos un año para venderlo... o darlo barato

Las modificaciones realizadas a la aeronave a petición del gobierno federal son la principal causa de que se requiera al menos un año para la venta.

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Recomercializar y vender con éxito un 'bizliner' de fuselaje ancho puede ser particularmente difícil. Una consideración especial es el tiempo de comercialización disponible; en general, se necesitarían 12 meses como mínimo. Cualquier elemento de urgencia con toda probabilidad afectará significativamente el precio de venta. La configuración interior del avión puede ser el elemento más importante que puede influir tanto en el tiempo que tomaría venderlo como en el precio de venta”, detalla el informe.

Una configuración altamente personalizada probablemente no se venderá en su forma actual y, por lo tanto, se requerirá un descuento por el costo de readaptación o incluso para un reemplazo total. Esto también puede tener implicaciones mayores en el tiempo que tomaría vender la aeronave”, explica.

El escenario más realista

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Aunque el mercado de 'bizliners' y el de pasajeros son diferentes, es una opción vender el avión para hacerlo de vuelos comerciales, pero los aviones para pasajeros son desde su compra más baratos y la remodelación para poner asientos tardaría al menos 18 meses.

Si se vende, se perdería dinero

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La compañía Ascend afirmó que, de venderse el avión, se perdería dinero, por lo que es mejor conservarlo para la actividad del presidente.

“En opinión de Ascend, es probable que la aeronave se venda a una compañía aérea por alrededor de la mitad de los valores de avalúo mencionados, lo que implica un valor pronosticado de pérdida con respecto a su valor de adquisición (2012) de $ 218.7 millones de dólares (incluye instalación de sistemas, ingeniería, adecuaciones de estructura, equipamiento de cabina, certificaciones y un paquete de refacciones) de al menos 128.2 millones de dólares”, indicó.

El mejor escenario es vender la aeronave con la configuración actual, lo que hace muy difícil el trato.

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“En conclusión, Ascend recomienda aceptar la entrega y conservar para operación la aeronave Boeing 787-8 existente, MSN 40695, para servicio de la Fuerza Aérea Mexicana/Gobierno de México durante el futuro previsible”, indica el informe firmado por Daniel Hall.

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