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¿Qué le dejaron las celebraciones del Bicentenario a los mexicanos?

El ex candidato presidencial Cuauhtémoc Cárdenas y los historiadores Josefina Macgregor y Javier Garciadiego opinan
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Durante meses fue difícil que los mexicanos se quedaran al margen de las celebraciones históricas, primero del Bicentenario de la Independencia y luego del Centenario de la Revolución. Era prácticamente imposible no tener una opinión.

Pero, ¿qué les dejaron estas celebraciones a los mexicanos?

Mucho que desear, a juicio de Josefina Macgregor, historiadora de la Universidad Nacional Autónoma de México experta en estudios de la Revolución Mexicana.

“Después de estas fiestas suele haber hartazgo por la repetición de temas e ideas, pero yo esperaría la inquietud de la gente, que tratara de aclararse los procesos de la historia que no fueron aclarados ni mediante los programas de radio ni de televisión ni mediante las fiestas”, dice.

Según ella, la conmemoración del gobierno federal se quedó en “pequeñas cápsulas” que no sirven para tener una visión global de la historia y menos para aprender algo que funcione para el presente.

“Estábamos conmemorando el inicio de ambos procesos, pero para entender necesitamos darle al proceso conjunto cierta significación con nuestro presente; no se trataba sólo del estallido de un conflicto armado o el grito de Dolores, o el Plan de San Luis para derrocar a Porfirio Díaz. Fue un proceso atomizado, en capsulitas como la biografía de Madero, los hechos en Morelos con Zapata, el día en que nació, pero no sabemos darle significado a esos datos”, considera.

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Cuauhtémoc Cárdenas, tres veces candidato presidencial considerado líder moral del PRD, el festejo en manos del gobierno federal fue " un gasto ofensivo que no dejó nada perdurable.

"Los festejos no dejaron más que luces apagadas y cohetes tronados; fue un dispendio ofensivo, insultante, que no deja nada en lo que toca a dar cohesión social, a fomentar la participación democrática o resolver los verdaderos problemas del país.

"Se hubiera podido hacer un análisis serio de lo que ambos movimientos contribuyeron en su tiempo al presente, cómo se proyectan hacia el futuro, una muy amplia discusión de hacia dónde tendría que orientarse el país en estos próximos 100 años", dijo a CNNMéxico el ex jefe de gobierno del DF e hijo de Lázaro Cárdenas, quien gobernó el país entre 1934 y 1940.

El historiador Javier Garciadiego, presidente de El Colegio de México y experto en la Revolución Mexicana, piensa que toda conmemoración histórica debe ser educativa... y duda que ésta lo haya sido.

“Este tipo de efemérides deben ser aprovechadas para mejorar el conocimiento histórico de la población en general, yo quisiera ver para finales de año cuántos mexicanos aprendieron algo, si esto se logró tendremos algo que festejar, si no, fue un año desaprovechado”, dijo a Carmen Aristegui a CNN en Español.

“Tenemos los mismos reclamos que en 1910. Aunque la democracia haya mejorado mucho, el aparato político, en lo que toca a justicia social aún estamos en pañales. Sin embargo, ahora convendría lograr (los cambios) de manera pacífica, pues la Revolución costó un millón de muertos. Si algo hemos aprendido es que la violencia es desastrosa”, agregó.

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Lo que sí dejó: gastos y obras inconclusas

Si bien el aprendizaje sobre los procesos históricos era muy importante, otra cuestión que también dejó la conmemoración del Bicentenario y Centenario fueron algunos proyectos inconclusos.

Por ejemplo, para el 15 de septiembre, el día de la celebración del Bicentenario de la Independencia de México, se gastaron 667 millones de pesos en una fiesta que, de acuerdo con la doctora Macgregor, “nadie entendió porque no había un eje conductor".

"Creo que se les salió de las manos, quisieron hacer un festejo muy grandilocuente, muy tecnológicamente avanzado, pero esto de contratar a un personaje extranjero para organizar el desfile con un altísimo costo fue caótico", opina.

La historiadora cree que hay un personaje que bien podría ser la metáfora de toda la celebración: El coloso , la figura que se erigió en el Zócalo capitalino el 15 de septiembre.

“No tenía significado ni para la Independencia ni para la Revolución, el traje no era ni de una ni de otra época, la cara no se sabía si era de Benjamín Argumedo o no. La gente ve símbolos, no se fija en estas cosas pero es claro que no funcionó”, considera.

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Otro podría ser la Estela de Luz, parte de un proyecto arquitectónico conocido como la Plaza Centenario que aún está inconcluso pero en el que se habrán invertido 690 millones de pesos.

“En general hubo un deslucimiento”, dice la historiadora, “no se completaron muchas cosas como este monumento. No se cumplió cabalmente mucho de lo que se ofreció”.

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